Artículos del Blog de fotografía

La cámara fotográfica siempre nos engaña alegremente

Las posibilidades técnicas de la fotografía digital hacen casi imposible la realización de una foto en la que el sujeto sea totalmente irreconocible.La vieja frase: la cámara no miente es mentira.
Raras veces la primera visión de la persona es la mejor. Es muy probable que otros fotógrafos hayan tenido la misma idea al reproducirlo y sus imágenes no serán apenas diferentes de la nuestra.

Casi todas las fotografías son engaños de la cámara, ya que no coinciden con la realidad, por ejemplo, dan imágenes en dos dimensiones cuando el objeto tiene tres, imágenes en blanco y negro cuando el motivo es en colores, y además en la foto queda inmóvil lo que en la realidad se mueve.
Pero nosotros queremos acomodarnos al hecho de que la mayoría de fotos mienten explotando sus posibilidades, ya que el término engaño, tal como lo entendemos, no es degradante ni molesta en modo alguno.
Remarca simplemente que entre una foto y el motivo que esta reproduce convive siempre una diferencia. Para la mayoría de fotos esta diferencia es ciertamente un factor negativo, ya que el grado de receptividad del objetivo es por norma más débil que el del ojo humano.
Cuando se entendíó bien la diferencia entre lo que el ojo ve y lo que la cámara registra, es posible sacar provecho de ello, ya que aunque el objetivo (y el proceso fotográfico en conjunto) sea desde muchos puntos de vista inferior al ojo, le supera en algunos casos puntuales.
Y si el fotógrafo controla totalmente la escena a representar, logrará mostrarnos con la imagen aspectos de la realidad que escapan al más sutil observador. Si se utiliza la fotografía sacando el máximo provecho de sus posibilidades, servirá como medio para hacer descubrimientos y profundizar nuestros conocimientos visuales.
Las posibilidades técnicas de la fotografía digital hacen casi imposible la realización de una foto en la que el sujeto sea totalmente irreconocible. Sin embargo, qué diferencia entre la imagen que permite identificar una persona y esa que brilla por sus cualidades expresivas. La foto de identificación de una persona es útil en muchos casos, pero raramente dejará una impresión duradera. Para ir más allá de este género de trabajos y obtener fotos interesantes, que dejen buen recuerdo, deberemos dominar y controlar perfectamente nuestra técnica.
Hay que controlar todo en fotografía.
Una razón que me llevó a escribir este post es el deseo de contribuir a ampliar el concepto según el cual la fotografía no es más que un medio de reproducción científica y la imagen fotográfica una copia mecánica del sujeto o el lugar a representar.
En realidad no existe reproducción menos natural que la de la foto en blanco y negro. Apenas hay fotos que puedan ser consideradas como copias fieles de su modelo a reproducir, ya que la mayor parte de sujetos ocupa un espacio de tres dimensiones, mientras que una foto sólo tiene dos.
El color, por otra parte, tiene una gran importancia en la mayoría de objetos, y el blanco y negro sólo puede traducirlo en tonos grises. Además, el sujeto varía o se mueve a menudo, en tanto que la foto lo representa en general inmóvil.
Una reproducción es una imitación que, dentro de sus características básicas, coincide con el modelo. Como la foto no puede reproducir los tres elementos constitutivos de la mayor parte de los motivos (profundidad, color y movimiento), no puede querer ser una copia fiel del mismo.
Después de analizar todo esto (bastante aburrido por cierto) deberíamos, por el contrario, preocuparnos en explotar las propiedades y las posibilidades particulares de la fotografía, tratando de incorporar intenciones compositivas en las imágenes.
Para alcanzar este objetivo, para transformar en imágenes las ideas de creación y elegir, entre los numerosos medios de expresiones visuales disponibles, las que mejor convengan a las características de un sujeto determinado, debemos conocer y dominar perfectamente todas las posibilidades técnicas.
Una característica importante de los objetos, el color, por ejemplo, en la fotografía en blanco y negro sólo tiene como equivalentes grises más o menos intensos. La mayoría de los sujetos tienen tres dimensiones (altura, anchura y profundidad), pero las fotos no tienen más que dos, alto y ancho.
Una de las características más evidentes de muchos temas fotográficos radica en el movimiento, pero la foto es inmóvil; por otra parte, la luz directa trabaja y vibra en la realidad, mientras que en la fotografía sólo puede traducirse por medio de la luminosidad de los objetos.
Así, a pesar de que la mayor parte de los sujetos pierden en la fotografía algunas de sus características importantes, muchos fotógrafos todavía creen que pueden presentar imágenes objetivas, y no dejan de repetir que la cámara no miente.
Esta falsa conclusión está desmentida por fotos que decepcionan porque les falta la acción, la tensión dramática de los acontecimientos reales, porque presentan una distorsión debida a la perspectiva, porque son planas, porque no tienen profundidad, porque sus contrastes son demasiado duros o demasiado suaves y no permiten distinguir bastante las diferentes tonalidades, porque la iluminación es incorrecta, o porque no se sugieren suficientemente el movimiento o la atmósfera.
En blanco y negro, los colores experimentan una trasposición en tonos grises. Como ésta tiene lugar automáticamente, la mayoría de fotógrafos consideran que no presenta problemas. Creen que no es necesario preocuparse. El resultado es que sus imágenes, o uno de los elementos más importantes de la mayoría de sujetos, el color, muestran defectos y no sugiere en los observadores una impresión de vida tan intensa como el motivo ofrecía en realidad si hubiese sido adecuadamente capturado.

Espero le haya sido útil, muchas gracias por dedicarme su tiempo

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